Seamos felices

Escrito por admin el 11 mayo 2009 – 07:34 -

Hoy os traemos este artículo que nos manda Alberto Estévez de Gabinete Psicológico de Madrid que nos habla sobre el estado en el que se encuentra la sociedad actual y que nos parece de obligada lectura.

La sociedad actual se encuentra verdaderamente enferma de insatisfacción. El sistema capitalista y su promesa asociada, el estado del bienestar, han creado un sentimiento de insatisfacción que es susceptible de depositarse en cualquiera de los ámbitos de la vida del sujeto.

La caída del sistema de valores que nos regía hasta ahora y su sustitución por el objeto de consumo no ha sido sin un precio que el sujeto debe pagar. La transformación, en aras de la felicidad personal, de los deberes con los que hay que cumplir, por derechos que podemos exigir, se ha extendido de tal manera que ha repercutido directamente en la tolerancia y capacidad de frustración de los individuos con las situaciones del día a día con las que debe lidiar.

La pareja en crisis, con cifras de separaciones y divorcios desconocidas hasta ahora. Las dificultades de nuestros niños y jóvenes con los estudios, esforzarse es algo a lo que no encuentran sentido. El consumismo feroz, que en algunos casos ha puesto en jaque la economía personal o familiar. La situación de aislamiento que sufren nuestros mayores, que lejos de ser una referencia por la experiencia que atesoran con sus años vividos, son casi estorbos lentos e inservibles en una sociedad que vive a toda prisa y sin echar la vista atrás. El culto al cuerpo, que ignorando los límites, en demasiadas ocasiones, pone en riesgo la propia vida.

Podemos empezar aconsejando tratar de quererse más, gastar un poco menos, respetar a nuestros mayores, aceptarse uno mismo, etc… ¿Servirá de algo? Incluso podemos hacer un propósito de enmienda y prometernos que a partir de mañana vamos a cambiar, con nuestra pareja, con los hijos, …, en suma, seremos capaces de modificar lo que nos disgusta en nuestras vidas. En realidad, no será sino un engaño más.

No es desde la voluntad desde donde podemos hacer algo, sino desde la firme intención de desvelar las claves personales de dicha insatisfacción. El ser humano es un ser en falta, y esa falta no es susceptible de ser colmada con objetos de consumo, como comprobamos cuando adquirimos el último modelo de teléfono móvil y la desilusión aparece casi de inmediato. Esta es la experiencia que repetimos hasta la saciedad, convencidos de que aquel objeto que ansiamos nos colmará, y si no es ese, será el siguiente.

Por el camino, sería mejor que la pareja no nos exigiese mucha dedicación, que tanto nuestros hijos como sus abuelos, no nos den mucho la lata con sus problemas, bastante tiene uno con lo suyo, o es que se creen que es fácil bajar la última melodía de Internet para que nuestro móvil esté a la última moda. Así que, nada de problemas que se trata de ser felices.

Hablar del dolor de existir, de que la vida no es fácil para nadie, y que en lugar de dejarnos engañar con que hay que disfrutarla, de lo que se trata es de poder soportarla, es casi de mal gusto con estos tiempos que corren. Hemos pasado del estado del bienestar al estado de la felicidad. De igual modo, el lazo de relación que nos une con los otros está amenazado por un sujeto convertido a la religión del individualismo, casi diría autismo, como comprobamos en nuestros jóvenes, capaces de pasar horas frente a la consola de juegos sin dirigir una sola palabra a nadie. Al fin y al cabo, mientras están en su habitación encerrados no molestan.

Seamos felices pues, ya que se trata de eso; parece fácil. Ahora bien, no olvidemos que jugar a eso tiene un precio, un precio que hay que pagar, y resulta mucho más elevado que el del último terminal con pantalla táctil y 3G.



Alberto Estévez
Gabinete Psicologico

C/ Luis de Salazar, 9
28002 – Madrid

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